lunes, 21 de diciembre de 2015


ES UN NÚMERO QUE ME PONE: El 69

Mítico número de recurrente fantasía subidita de tono: el sesenta y nueve. Lo que pasa es que es un número al que hay que acceder en estos menesteres íntimos con extrema precaución y solo en caso de existir la suficiente   confianza entre los obrantes, y por tanto, sabiendo muy mucho a quien se está poniendo uno por delante (o por encima en este caso) ya que de lo contrario corre  uno el riesgo de toparse en circunstancias no del todo aseadas con el mas abyecto de los orificios del cuerpo, no sabiendo en consecuencia que hacer , que decir o como proseguir con la  faena tan felizmente iniciada.

Vamos a ver mi muy querido amigo del cuidado look descuidado y ahora Sr Diputado “in pectore”. Usted tiene un hermoso y notorio 69. Algo que según usted, le da derecho a comérselo todo (con perdón)  pero que en realidad solo le faculta a deglutir aquello que se le ha puesto por delante  y con mucho cuidadito, puesto que si se pasa usted de frenada  verbal  puede que acabe deglutiendo cosas cositas y cosazas para las que no estaba usted preparado.  

El caso es que yo no he sido mucho nunca de números pero me da a mí que aun a pesar de mi notoria cortedad para las matemáticas,  que ese cambio de régimen y sistema al que alude el más notorio de los políticos de salón de nuestra España se queda algo desdibujado  cuando de la suma te sale que si  los peperos se llevan 123, los pesoes 90 y los ciudadanos 40, vamos una cifra  de 253 señores y señoras que al menos sobre el papel están con la constitución del 78 y que al menos repito sobre el papel,  no están por andar tocándonos los artículos. Lo digo por aquello de seguir empeñado en que hay que hacer referemdums estupendums para que todo el mundo se sienta agustito y cómodo olvidándonos de que eso no creo yo que sea lo que más preocupe a la ciudadanía que tan convencida le ha seguido y que si le da a usted por seguir dando la matraca con el temita, pues eso, igual se nos acaban los dineros de la gente que viene a dejarlos aquí  y no va a poder usted darnos esos salarios y salarias tan maravillosos que nos tiene prometidos.  

Que si hombre, que ha estado estupendo y todo le ha salido a pedir de boca y le aplaudo, de verdad que le aplaudo por la campaña realizada. Ha sabido usted llegar al corazón de mucha gente  aunque yo siga pensando desde un punto de vista de vista de casta (soy así, que lo voy hacer)  , que una cosa es predicar y otra es dar trigo y que se ponga usted como se ponga (hablando de panes)  lo suyo es una cagada de pan para hoy y mucha, pero que mucha hambre para mañana;  y eso es precisamente a donde quiero llegar joven padawan: ándese con ojo porque al final , puede que al final acabe usted  comiendo trasero sin quererlo porque permítame recordarle con toda la humildad que soy capaz de exponer, que usted no ha ganado nada,  ABOSLUTAMENTE NADA mas allá de la representación de aquellos que le han votado y en consecuencia aquí, en este país nuestro tan hermoso, cambiaran las cosas, los regímenes y las constituciones cuando todos decidamos que hay que hacerlo . TODOS.

Yo sigo en lo mío. Apelando al que otros llaman caduco espíritu del 78, al de la concordia al de vamos a tirar todos del carro por la senda de la certidumbre, a la izquierda o a la derecha eso ya se verá, pero todos en pos de un mismo horizonte, el conocido, el cierto. Espero que alguno no se sienta tentado de huir hacia delante de la mano de estos que saben dónde quieren ir -o no, vaya usted a saber-  , pero no como llegar,  porque corremos el riesgo de querer comernos lo bueno….y acabar comiendo CACA.

 

Que escatológico que estoy hoy Dios mio!!!!!

 

 

 

martes, 15 de diciembre de 2015

Disculpen ustedes mi ausencia…si es que alguno me ha echado de menos; pero es que en los últimos meses hay alguien que me tiene ocupado la sesera y los tiempos, con sumo placer por mi parte, he de decir.
Y es que me he visto una cosa esta mañana que me ha empujado de nuevo a exponer mi humilde opinión sobre esto, aquello y lo de más allá, o sea, el debate de ayer.
Bueno. Pues resulta que me vengo caminando desde casa al trabajo como muchas mañanas por aquello de mover un poco este cuerpo que Dios me ha dado y la vida me ha dejado. En esto que me quedo mirando una valla publicitaria de estas que colocan “ad hoc” para el tema electoral; y digo bien cuando hablo de publicitaria, porque esto de la política nuestra se ha convertido más bien en un juego de slogans que de chicha, profundidad y argumento de lo hecho y por hacer. Pues eso, que me quedo mirando la cara sonriente de nuestros ilustres candidatos (nótese el sarcasmo) y me encuentro con que alguien a boli, ha escrito en uno de esos carteles la siguiente frase: “votatumadre”.
Sí señor. Visto como está el panorama político en este país, la opción de recuperar el viejo principio de derecho romano expuesto por Paulo “MATER SEMPER CERTA EST” es la más razonable y eficaz:  La madre siempre es cierta, conocida.  La madre, la que nunca falla, la que siempre está ahí, la que a pesar de nosotros y de nuestras bajas pasiones, sabe lo que nos conviene.
Supongo que ese humilde votante, hastiado ya de tanto discurso y tanta campaña, mareado de tanto trajín, ha vuelto cariacontecido la mirada a la cierta y segura presencia materna en busca de la paz y el sosiego que siempre se encuentra en su regazo, Y yo, permítanme, hago proselitismo de tal opción. Con dos cojones caballero o señora, aplaudo su decisión.
Solo les pido un momento de reflexión. Solo eso. Un momento de humilde, seria y profunda reflexión. No se puede seguir así. El espectáculo presenciado anoche fue solo calificable de bochornoso. Aparte de los que viven de esto, es decir, los de la casa de cada uno y los periodistas, agencias y medios  que tienen que llenar páginas y minutos alimentando a veces con cierta repugnante saña el enfrentamiento, los demás, nosotros, los paganini, nos podemos , no debemos dejarnos arrastrar por este espectáculo, decantándonos   incluso airadamente por defender representaciones y políticos así porque, para eso, para pelarnos como vecinas, ya estamos nosotros, la gente de la calle, de las empresas, los trabajadores y en definitiva todos aquellos que no nos dedicamos a vivir  de la política. Alguien que se postula a algo tan serio como presidir y dirigir los destinos de una nación, no puede caer tan bajo.
Insultar descarada y abiertamente al adversario, marear y tergiversar las cifras hasta convertirlas en un vulgar embuste para adaptarlas a la particular visión de la realidad y en definitiva lanzar el mensaje de “…vótame a mí porque, aunque corrupto, lo soy menos que mi primo el de enfrente”, es simple y llanamente insultar la ya maltrecha inteligencia de la gente por tantas leyes sobre educación aprobadas y desaprobadas según corra el viento cada cierto tiempo.
Y eso fue lo que hicieron los dos licenciados que anoche se pusieron cara a cara ante España. Pero lo más vergonzante es que los medios paniaguados (no se confundan, lo son todos, sin excepción) se permitan hacer encuestas de opinión sobre si fue este el otro o el de la moto, el que gano el puñetero debate. Pero esperen, esperen, como decía Porky en los dibujos de la Warner: ¡no se vayan todavía aún hay más! Ahora resulta que en realidad los que ganaron fueron los que no estuvieron. ¡toma ya! Si si, esos a los que algunos quieren hacer presidentes de algo tan serio como todo un país porque dan bonito y joven ante la cámara y nos hablan de tiempos nuevos o los otros que con la coleta al viento nos hablan de realidades paralelas en las que todo se arregla con cuatro citas literarias que suenan de maravilla o subiendo los impuestos a los ricos (defínase concepto rico según convenga) o a las grandes empresas (“pa motivarlas y que se queden aquí dando trabajo campeón).
Pues miren ustedes; pena penita pena de un país en el que, por poner un ejemplo, ya nadie habiendo nacido de las entrañas del franquismo, Don Adolfo Suarez, tiene la visión de un país en democracia y reconciliado y llama    al que está más en las antípodas de sus oponentes políticos, Don Santiago Carrillo, y le dice: oye socio, vamos a tomarnos un café porque así, no podemos seguir. No. Es mejor seguir peleando y tratando de imponer realidades inventadas, futuros ideales y tiempos nuevos que no lo son, arcadias felices que en el fondo no son más que cagadas bolivarianas sin recorrido, y en definitiva como decía la canción, un quítate tú, “pa” ponerme yo.
Lo más triste es que en medio, estamos nosotros mirando complacientes como mueven la cuerda y metiéndonos sonrientes a saltar su comba con sumo gusto. Bueno, no todos; hay un visionario que en estas elecciones va a votar a su madre.

Repito: con dos cojones. 

viernes, 2 de octubre de 2015


Solo me sale quererle

Capturar el momento
Como una fotografía.
Dejarlo agarrado al alma
Silente, sereno, completo.
Buscar palabras que no existen
Risas aun no inventadas
Alegrías recién nacidas
Basta  mirar y callar
Dejar que la vida explote
Y contemplar, humilde, el milagro
      pues es el silencio, el mejor tributo.
Calla mundo tu voz
Y déjame a solas con mi niño
en nuestra nube esperada
en nuestro universo perfecto
en el estruendo, de nuestro silencio.
Que no necesito hablarle
Que no necesito cantarle
Pues se, que sabe,
Que solo me sale quererle






viernes, 10 de julio de 2015

El abrazo de Adriana


El abrazo de Adriana

Es pequeña, delgada y de aspecto frágil. Pero no se engañen porque lo suple con creces con un carácter que para si quisiera mas de un luchador de sumo.  Sus ojos en apenas unos años, van a hacer que mas de un incauto acabe por los suelos implorando por Dios, un poco de atención. Ella, sabedora de su “poder”, aleteará sus infinitas pestañas y esbozará esa demoledora sonrisa: Confórmate con esto, chaval.

Tiene cara de lista, pero de esos listos de los que te tienes  que mantener alerta. Pillina, melosa y cabezota como ella sola. Su mamá dice que es muy Cañabate.

Ya que los avatares de la vida me han llamado y llevado por los enrevesados caminos de la fruta,  ayer por la tarde se me ocurrió acercarme a su casa a llevarle una bolsa  con algunas piezas. Hago aquí un inciso para recordarles que hagan el favor de darles a sus hijos más fruta y menos porquerías. Sale más barato, es más saludable y ya de paso me hacen un favor a mí porque tengo el  horrible  el defecto de querer comer todos los días y pagar mis facturas.

Estaba en la puerta de su casa jugando con otros “bichillos” como ella. La llamé por su nombre y se quedo congelada con ese gesto tan suyo que tienen los niños cuando se quedan desubicados. Su mundo, ya saben, es muy matemático. Ellos conocen  a la perfección y  con exactitud cuando y donde toca cada cosa. Sus “dibus” favoritos, su cuento, su baño (en esto luego se ponen mas remolones) y sobre todo en que parte de su mundo debe estar cada persona, de tal forma que si se te ocurre aparecer en otro momento o en otro lugar al que te  toca, les parece que su esquema se descompone y necesitan unos instantes para entender que tú también puedes estar ahí.

Vino corriendo hacia mí con una sonrisa que le daba la vuelta a la cara. Los niños no saben mentir en esto, en sus emociones. En las otras cosas si, ya lo que creo que si,  pero en esto son de una sinceridad apabullante. Luego con el paso de los años por desgracia, van aprendiendo de nosotros los adultos y es ahí cuando, con perdón, se jode el invento.

Me rodeo con esos bracitos de alambre y me lleno la cara de besos. Supongo que lo hizo porque de natural es cariñosa y porque sabe que a mi,  al “Eduardo mayor” no hay nada que le llene mas de alegría que un par de besos bien achuchados de mi Adriana.

Por un instante recordé a otra personita cuyos besos ahora son más huidizos. Recordé su mano a través de los barrotes  de la cuna, buscando la mía para poder dormir. Como me recibía cada tarde al volver a casa como si hiciese una eternidad que le faltara su papá. Ese amor no comprometido ni enturbiado por la vida , por el cole , por el mundo y por todo lo que nos va pasando mientras la vida nos haciendo mayores a él y a mi. Ese amor que siempre está ahí, pero que a él ya no le hace falta manifestar y a mi, pobre viejo, cada día me va haciendo mas falta sentir y tocar.

La vida me ha premiado  y gracias a Dios, dentro de unos meses volveré a sentir de nuevo todas esas cosas y seguramente así podré entender que incluso él, mi campeón,  tiene derecho a empezar a quererme de otra forma. Debo dejarle partir. No se mi explico. Igual pero distinto.

Pues eso. Cuelgue el teléfono, apague el cigarro y la tele. No se pierdan ni uno solo. Y si no se los dan, denlos ustedes…saben a ternura, a sonrisas, a sinceridad desconcertante y sobre todo te transportan a la serenidad que los adultos andamos como locos buscando todo el santo día.

A todo eso saben los abrazos de Adriana.

lunes, 6 de julio de 2015


Hijoputa (con perdón)

 

Resulta  grosero, zafio y soez, pero si pretendo atraer la atención de ustedes sobre las  humildes líneas que de vez en cuando voy alumbrando,  no tengo más remedio que titular las mismas de esta forma: Hijoputa.

Ante todo quiero dejar claro que aunque a diario me asaltan las ganas de ir colgando y soltando  dicha expresión sobre más de uno que campea por este mundo nuestro, esto de hoy no viene predicado de ningún sujeto en concreto; hacerlo seria de lo mas abyecto y cobarde,  puesto que soltar semejante apoteósico exabrupto, debe hacerse a la cara y no mediando la distancia que hay entre las letras del insultante y la persona insultada. Por mucho que alguien y sus consanguíneos en línea directa se lo merezcan, hay cosas que deben hacerse bien de cerca y dando la oportunidad a la defensa o replica inmediata al ofendido.

No señores, no. Esto de hoy es cosa mía y cuando digo mía quiero decir que el insultado he sido yo. En pocas palabras: hijoputa=yo.

Pues verán. Serían como las cuatro o cuatro y algo de la tarde. A pesar de este calor sofocante y “ajqueroso”, salgo de mi casa como digo siempre, con la felicidad y el buen sabor de boca  que me dejan siempre el café y los besos de mi mujer. Todo junto. Junto a mi moto,  hay una parada de autobús la mar de bonica, con su marquesina y su estupenda papelera. Mientras ejecuto la maniobra de quitar candado y sacar el casco para colocármelo (a ver esas lumbreras que hay por el mundo, menos software y más sistemas de protección para la “almendra” que no den tanto calor ¡leche!) llega el autobús. Se baja una señora de mediana edad. Según va bajando del público transporte va haciendo con su mano una bolita con el billete, o con lo que sea que fuere aquel papel y antes de pasar  por delante de la papelera, de hecho si tomas esa dirección concreta, casi te das con ella de bruces, lanza con desden el papelito al suelo;  al puñetero suelo, de la puñetera acera, del puñetero barrio donde vivo.

La conversación no puede calificarse precisamente de socrática:

-          Señora, hay papeleras. -Digo en tono amigable, respetuoso y casi conciliador-

-          Hijoputa –Me suelta la buena mujer con cara de estar escasa y defectuosamente satisfecha desde un punto de vista sexual. (esto último se podría haber dicho con menos palabras   pero mas graficas , lo sé) –

¿Qué hacer? ¿Cómo responder?

Pues eso. Como los malos toreros conscientes de su mala faena: con un respetuoso silencio. Y no es que yo tenga por cierto que mi señora madre haya ejercido el más antiguo de los oficios y por tanto deba callar ante tal afirmación. No. Simple y llanamente es que no supe que responder a una mujer sobre todo  cuando desde bien pequeñito a uno le han enseñado que determinadas condiciones como la femenina o las canas,  hay que respetarlas siempre, aunque te duela el alma hacerlo.

Por eso, he decidido tragarme las ganas de ponerla a usted y a sus ancestros a la misma altura y he pensado que me resulta mas cómodo responderle desde esta mini tribuna que yo solito me he construido y ya de paso , exponer mi opinión sobre mas de un boceras que anda  por el mundo tachando de su personal diccionario las palabras civismo o deber.

Vamos a ver mis queridos acémilas, vamos a ver si me explico. No es que yo sea un lumbreras pero tampoco hace falta serlo para darse cuenta de que la mayoría de los servicios públicos que nos presta papá estado o las acciones con finalidad social que afronta son simple y llanamente DEFICITARIAS. ¿y esto que quiere decir? Pues que con los impuestos que pagamos no están cubiertos ni de coña marinera y menos aún  en un país en el que las cifras oficiales nos dicen que casi uno de cada cuatro españoles, no trabaja.

Mas aún, cuanto mas hagamos que papi (o el partido que haga de papi en la casa de cada uno) siga esforzándose en ponernos un aeropuerto en cada pueblo, un ave en la puerta de casa, O UN PUÑETERO  BARRENDERO POR CADA METRO CUADRADO, mas dinero va a tener que seguir invirtiendo, mas deficitario será, mas nos subirá los impuestos y simplemente  al final se acabará yendo  al maldito carajo como pasa en países donde antaño se hacían guerras por los amores de una tal Helena y ahora casi se las hacen por cosas de mas enjundia.

Y tiene que ver. Ya lo creo que tiene que ver. Tiene que ver y mucho. Tenemos no solo el deber ciudadano sino que diría incluso moral, de hacer esos pequeños gestos diarios que hacen que nuestras ciudades no solo sean mas habitables o limpias sino simplemente, sostenibles. ¿y esto queeloquè? Básicamente entender que sin nuestra colaboración activa, todo se puede ir a la porra. Antes que competencia de nuestros a veces incompetentes gobernantes, es nuestra competencia y responsabilidad entender que cada cosa que hacemos repercute en los demás, en todos y cada uno de nuestros vecinos, ciudadanos y en el entorno en que vivimos.

Y tiene que ver porque al final, uno se cree que medio país se jubile a los cincuenta, el otro medio no pague impuestos, haya docenas empresas publicas con cientos de empleados que ni ellos mismos saben que trabajo desempeñan o seguir votando a partidos que se lo han estado llevando crudo, no tiene consecuencias . Y las tiene, Ya lo creo que las tiene. Para empezar que el que te presta dinero, el muy tontorrón, quiere que se lo devuelvas. Ya ves.

A lo mejor todo empieza con el simple gesto de creer que ya estas pagando de sobra para que alguien limpie las calles de tus papelitos o  por gritar o agredir a un medico en un hospital o por una atención o un tratamiento que necesitaríamos varias vidas para cubrir su coste real …por poner un par de ejemplos. Así , a lo tonto.

lunes, 29 de junio de 2015


Tengo especial predilección por la gente de bar. Y no me refiero a la gente que tiene especial querencia a las barras, no. Como decía mi buen y añorado amigo Fernando Reina a los bares a por el café y rapidito,  porque se corre el riesgo de escuchar una tontería detrás de otra. No le faltaba razón. Los españoles somos muy de cambiar gobiernos, hacer alineaciones y enterrar a enemigos apoyados en la barra de un bar;  luego, de camino a casa, pues eso, ya se sabe, a tragar como todo hijo de vecino pero lo que es en un bar, lo que haga falta y mas incluso,  oiga. 

Me refiero a los del otro lado, a los de detrás de la barra y no a cualquiera no, a los que saben reinar detrás de una barra y de esos, siento decirles , hasta el momento solo he conocido a cuatro, como mucho a cinco . Pero no confundamos términos. Una cosa es que una jovencita de veintipocos con todo en su sitio o un musculoso efebo depiladito te ponga un cubata aunque luego se haga un lío con las vueltas y otra muy distinta es saber estar detrás de una barra. Como los buenos maestros del arte de cuchares, hacer que toda la plaza te mire, saber dar una larga cambiada a ese cliente cansino, sacarle al tío mas rancio la mejor faena de la cartera y de la carta, ponerlo donde tu quieres, saber por donde entra mejor o sencillamente dejarlo embobado mirándote mientras le tiras SU cerveza, la suya, la que le estaba esperando desde que salio de la oficina. De esos amigos míos, pocos y por desgracia despareciendo.

Jesus “el tierno de Albacete”, que arte mas grande madre mía. 

Nobert Weiss de Almería, sieso,  como buen alemán, pero  la gracia que tenia para ponerte la espuma de su cerveza de nombre impronunciable  no la he  visto jamás en nadie,  sobre todo cuando te hacia esperar cinco minutos y después,  mientras te la ponía delante ,  te decía con ese acento suyo tan cerrado:  “serrvesa sin espuma, jarrdín sin florres, mujerr sin tetas…no posible”.

Tomas de Villamanrique. Reventadas las piernas después de quince horas detrás de la barra y aun tenia fuerzas para darme un par de consejillos y echar un ratito conmigo en la esquina de la barra mientras yo cenaba a las once la noche después de un día interminable.

Y como no, Jose, mi amigo Jose (ojo, esta bien escrito porque es en murciano: Jose y no José).

Grande. Muy grande. De cuerpo, de corazón y de lo que la gente que hace pis de pié tiene que tener de cintura para abajo.

Su recuerdo se me pierde en la memoria de un tiempo lejano cuando los dos éramos jóvenes  y el empezaba a corretear por esta Murcia nuestra en otros bares y con otras mujeres. Entonces supongo que por el sitio y los empeños personales y profesionales de cada uno,  ni el ni yo teníamos ni tiempo ni ganas de  echarnos un buen ratico cada uno a su lado de la barra. Eso es algo que se va ganando con el paso de los años y ojo señores, hay que saber hacerlo para no quedar ni  como un pelota sacacuartos (el del bar),  ni como un desoficiado  borrachazo (el cliente).

Un día hace ya años, doble una esquina y donde antes ni siquiera recuerdo que demonios había, ahora aparecía  un nuevo cartel  “Mesón Los Soportales”. Entré, me miró, lo miré (si, ambos lo sabemos, te conozco y me conoces pero ya habrá tiempo después para colocar cada cosa en su sitio) y desde entonces,  aunque solo fuera por el placer de saludarle, siempre entré  a su casa cada vez que mis pasos por azar me ponían en su ruta.

¡A la paz de Dios hermano! ¿Vienes solo? Siempre con esa sonrisa ladeada  y ese ojo con la ceja medio levantada mirándote de lado. Testigo mudo de mis triunfos, de mis caídas, de mis derrotas, de mis mejores logros, de mi renacer y lo mejor de todo, mi amigo.

Hace unos días me llamo. Se acabo tito, no sigo. No le pregunte los motivos porque los amigos no hacemos eso. Es indecente. Eso, como todo en esta vida, es cosa de él. A mi solo me toca preguntar como estas, decir que aquí estoy, que ya estamos tardando  en  tomarnos algo y poco más.

Supongo que esta maldita crisis y la natural predisposición genética que tenemos los  españoles por los bares,  han hecho creer a mas de un cretino que estar al otro lado de la barra es tan fácil como estar en esta otra apoyadito tomándonoslas tan a gusto;  y claro, esa competencia,  se nota. Aviso a navegantes incautos: Perdónenme ustedes pero hay que tener mucho,  pero que mucho arte para apoyar un pie en  el barril  y la mano en el tiro de la cerveza. Eso aunque suene idiota, no sabe hacerlo todo el mundo.

Voy a echar de menos esa enorme torre humana con su delantal rojo hasta el suelo. Lo feliz que ha sabido hacer a mi mujer con unas simples alcachofas y la cara de mi hijo cuando nada más apoyarse en la barra ya tenía media cosecha de aceitunas de  su tierra jienense  delante.

Por lo que a mi respecta, me han sabido a gloria alguna que otra tarde a puerta cerrada con un puro y un gin-tonic , esos ¡¿te vas a ir yaaaa?! , o esos otros “…te voy a poner una cosa que veras”. - Que nooooo Jose que me tengo iiir.

Y como no,  las largas conversaciones entre idas y venidas de barra. O a solas los dos en una esquina de la barra,  con el bar medio vacío, sabiendo que la cosa que se estaba acabando y aún así, no lo vi jamás perder el temple, ni la compostura y ni siquiera la  sonrisa cuando algún despistado entraba a última hora.

No me hago a verlo de civil. No me lo imagino sino es detrás de una barra haciendo las cosas como hay que hacerlas. Bien hechas y punto. Y no es que no tenga capacidad, entendederas o lo que hay que tener para hacer cualquier otra cosa en la vida. Es que lo suyo lo hacia, lo hace y a buen seguro lo seguirá haciendo la mar bien.

 

Que más puedo decir. Todo esto va por ti amigo mío. Hay que saber reconocer la valía y como dice la canción de “Los Limones”:

“….que importan hoy, los bolsillos del pantalón. Lo que está dentro, se lleva, se tiene….o no”.

 

Aunque no te abarque. Un abrazo

 

 

 

lunes, 15 de junio de 2015


¡Oiga usted!
 
Que conste que no lo digo yo, que soy de los de bolígrafo y teclado de andar por casa, sino unos señores que como reza en el  emblema de su institución, se preocupan de “Limpiar, fijar y dar esplendor”.
A saber
Usted (sic.):
Pronombre personal.  Forma de 2ª persona usada por tú como tratamiento de cortesía, respeto o distanciamiento.

Ya se que para muchos, entre los que a buen seguro están mis amigos los del cuidado look descuidado, estos señores de la Real Academia Española de la Lengua son una panda de viejos apolillados ajenos a la ealidad socio cultural de los tiempos de cambio que nos toca vivir, pero como yo gracias a Dios ni soy moderno ni progre de salón,  voy  a soltar mi parecer sobre esta asunto,  arrogándome el mismo derecho que asiste a otros a dar su opinión, eso si, en base a la misma ley, o sea, porque me da la gana.

Que si, que ya lo se, que soy muy pesado y voy camino de convertirme en el cascarrabias mas cansino de la red, pero es que como al fin y al cabo este instrumento de Internet da cabida a todo y nos permite soltar lo que se nos va pasando y saliendo del cerebro y los masculinos atributos,  hoy me voy a despachar a gusto sobre este asunto, que todo sea dicho de paso, lleva ya no poco tiempo rondándome las entendederas.

Anoche estaba yo reposando mente y cuerpo en el sofá después del ajetreado domingo (suena raro, pero de verdad el día, dio para mucho) o dicho de otra forma, estaba apoltronado con el mando en la mano, con esa cara de bobo que se te queda cuando miras con un  ojo la programación y con otro el reloj y te das cuenta que ni hay ganas de seguir aguantando tontunas, pero tampoco es tiempo ya de planchar pabellón auditivo.

En esto que me aparece en la pantalla una joven de muy buen ver. Me saluda, me mira, sonríe y me dice, resumiendo, que compruebe si he sido agraciado con los números de la suerte y que si no lo he sido, ya estoy tardando en ir a comprar porque siempre toca, si no es un pito son tus pelotas (con perdón).

EL meollo del asunto es que lo hace dirigiéndose al personal y claro está, a mi, como si hace cinco minutos que acabáramos de despedirnos y ella se hubiera ido por su lado y yo  por  el mío y  cada unos a sus cosas y a sus quehaceres; vamos como dos amigos de los de toda la vida.

Vamos a ver amiguitos. Joven presentadora, teleoperador de turno, vendedor puerta a puerta, simpático dependiente, chavalote  pidiendo fuego. NO NOS CONOCEMOS. Amén de la molestia que supone  que en algunos casos se dirija usted a mí  de forma o manera inoportuna o a horas intempestivas, repito, NO NOS CONOCEMOS. No hemos sido ni debida, ni indebidamente presentados. No hemos compartido ni lecho ni mantel. No fuimos juntos al mismo cole, no somos compañeros de trabajo, no pertenecemos a la misma familia (aunque de esto nunca se está seguro al cien por cien), no somos amigos, en definitiva, repetiré hasta la saciedad, NO NOS CONOCEMOS.

No soy “tu”, no soy “oye”, no soy un  “has” o un “eres”.

Soy un “USTED”. Y lo soy porque me sale del alma serlo, porque me parece precioso y acojonantemente encantador dirigirme y que se dirijan a mí de forma cortes, con respeto y distancia. Lo soy porque las formas importan y mucho;  porque me gusta ver en mi, en los míos y  hacer ver a otros, que circunstancias tales como la edad y las canas, la experiencia vital, la preparación, o el simple desconocimiento de quien sea tu interlocutor,  hacen necesario manifestar de alguna forma esa distancia que nos separa.

Ahora les toca a ustedes argumentar a lo aquí expuesto pero ya le digo que si su respuesta va a ir en la línea de que tutear no significa en modo alguno falta de respeto y de que en otros idiomas como en el ingles no existe esta forma de segunda persona y no por ello son menos educados que nosotros (cosa que suplen sobradamente con la entonación adecuada, expresiones formales,  y el Mr. , Sir y Mrs. a cascoporro) , se  pueden ir ahorrando el tecleado porque para ello nos han dotado  este maravilloso idioma centenario nuestro de esta exquisita forma del pronombre, de lo contrario, pues eso, se lo habría ahorrado.

Por cierto, si se quieren dar un buen baño de “ustedes” pasen una temporada rondando la Américas; ya verán ya, ya verán que gusto.

Ah y  otra cosa. Obsérvese que en ningún momento he empleado la expresión  “no somos iguales” porque a pesar de que en la mayoría de los casos no lo somos ni por edad,  ni por preparación, ni por  morfología, es evidente que puede ser un argumento equivoco al que le podrían ustedes sacar mucha punta.

Solo he dicho que NO NOS CONOCEMOS, es mas, creo que casi le digo que en algunos casos, no quiero ni conocerle.

Que tengan ustedes un magnifico lunes.  

jueves, 21 de mayo de 2015




Caperucita y Pinocho….como ha cambiado el cuento Señor!!!

 

Verán ustedes.

Es que no quiero que se me haga tarde y como resulta que estamos en al recta final de la campaña electoral,  no quiero que me coja la jornada de reflexión con el boli en la mano y vaya después  a tener problemas este humilde “escribidor”, con la autoridad competente en estos menesteres.

Y es que hay veces que pueden mas las ganas que el buen juicio y a pesar  de que este último no para de gritarnos en la caja de la conciencia que calladitos estamos mas guapos, como decía Oscar Wilde: “puedo resistir todo en la vida, excepto la tentación”.

Tiempos extraños nos ha tocado vivir mis queridos amigos. Tiempos extraños. Tiempos en los que volvemos a olvidar ejemplos pasados y presentes de gentes que prometen sanar y  operar enfermos a corazón abierto sin dolor, sin anestesia, sin dejar cicatriz y lo que es mas gordo aún, sin convalecencia ni penoso postoperatorio .

Parecemos olvidarnos  ,aquejados por una masoquismo de lo mas curioso, de  personajes que prometen sacar países enteros de la crisis y aliviar el dinero malgastado, sin sacrificio alguno y sin que el común de los nacionales se percate apenas,  y que luego deben rendirse a la evidencia de que falsear cuentas, jubilar gente a los cincuenta años y tener la fea costumbre de no pagar impuestos son circunstancias que juegan harto en tu contra. Misterioso país este de pasado glorioso cuyos dirigentes de nombre impronunciable siguen empeñados en vender la vespa de que el malo no es el que gasta, sino el que te presta.

Igualmente por estos lares, nos ataca un repentino golpe de amnesia y se nos borra de la memoria la imagen de esa otra gente a la que creímos cuando nos decía que todo tenía arreglo de forma indolora y lo que resulta aún mas sarcástico, volveremos (algunos) a escuchar a esos otros que decían aquello de “tranquilos todos, que aquí somos los primen de la clase y estamos preparados para lo que venga”.

Corta e ingrata memoria la nuestra amigos míos. Lucimos peladas nuestras posaderas de tanto y tanto varapalo rectal y aún así no solo volveremos a escucharlos sino que algunos incluso se taparan un oído para escuchar por el otro a los que nos dicen que tienen el infalible bálsamo de fierabrás que permite a las economías seguir creciendo subiéndole los impuestos solo a los ricos , nacionalizando empresas, y como no, abriendo las compuertas de mas empleo público; eso si, en un alarde de sinceridad, (cosa que es de agradecer) ahora nos han dicho que hay que bajar el listón de lo que ha sido un rico de toda la vida y claro, el otro día me encontré a un  amigo por la calle que sonriente como una esfinge me decía que le parecía absurda la afirmación  de que es difícil hacerse rico: él con solo unas declaraciones de mi amigo el del cuidado look descuidado, lo había logrado en menos de veinticuatro horas. Que cosas….

Para que hablar de limpieza de las calles, de aeropuertos sin aviones, de ladrones por doquier, de transporte urbano, de servicios ciudadanos. Todo eso da igual. Aquí lo que cuenta es usar palabras huecas de contenido, del “y tu mas” y en definitiva de prometer hasta meter y una vez metido, olvidar lo prometido (disculpen ustedes el grosero y zafio parangón).

Azules, rojos, morados, naranjas y todos los colores del hermoso arco iris político patrio. Nos volverán  a esbozar la sonrisa congelada de Pinocho cuando se encontró a Caperucita por el bosque y ella , infeliz inocente, lo miró picarona y ávida de su amor fugaz y pérfido,  susurrándole al oído: MIEEEENTEME AMOR MIO, MIENTEMEEEEE.

Pues eso, que parece que en el fondo nos da gustirrinin  que  nos lleven al huerto,  al que por cierto le estamos robando muchas manos “pa coger melocotones”( a mas de uno lo mandaba yo en agosto a cogerlos)….no se si me explico.

Con Dios señores y que Él reparta suerte.

 

martes, 14 de abril de 2015


La sardina ha muerto….y el buen gusto también.

A ver como puedo decir esto sin ofender a nadie.

Dado que lo mío es explayarme con el boli y la tecla, voy a procurar no condensar en un par de vocablos todo lo que se me viene a la cabeza, porque de esa forma, ciertamente si que podría caer en la ofensa. Aunque bien mirado,  la descripción objetiva de lo contemplado, no puede considerarse tal.

A lo que vamos,  maestro, que nos liamos.

Tengo a gala proclamar doquiera que mis huesos van a parar, que aquí en Murcia, es el sitio donde mas oportunamente (que no mejor) se entierra a la sardina.  Cumplida la cuaresma y fiestas de  Semana Santa se acaba, o  mejor dicho años ha se acababa, la sacra obligación de consumir pescado en cumplimiento de lo así establecido por la Santa Madre Iglesia Católica. Es por tanto una más que acertada fecha la usada en Murcia,  puesto que se termina ya con la obligación de consumir pescado en ciertas fechas y puede el católico entregarse a los placeres de la carne…en todos sus sentidos. En otros lugares es de usanza enterrarla antes de la cuaresma,  cosa que no termino de entender si es para que una vez bajo tierra resulte imposible su consumo y por tanto no haya mas remedio que seguir consumiendo carne y consecuentemente quede así libre de pecado el que de tal forma obrase. Lo ignoro. De todas formas no es este el objeto de mi reflexión de hoy, es mas, me resulta indiferente incluso si el finado es una sardina, un boquerón o un bacalao noruego.

Aquí de lo que se trata es de saber, de dilucidar a través de que extraños procesos mentales puede un ser humano o un político (especies que aunque provenientes de un tronco común no necesariamente pueden ser coincidentes) llegar a la conclusión de que es acertado un desfile en el que campen juntos, la muerte, un cerdo gigante, una banda de gaiteros y cinco señoras en cueros.

No lo entiendo.Lo siento

No lo entiendo. Soy incapaz de encontrar el nexo de unión, el hilo conductor  entre todos estos elementos. El funeral de un clupeido, los gaiteros y las señoras en paños ausentes y todo ello unido  a la media hora larga de publicidad motorizada, gigantes y cabezudos, una banda de música rusa, un pastor de gansos con su correspondiente manada, zombis, unas majorettes polacas y como no las sempiternas bailarinas brasileñas; y ojo que me dejo en el tintero un sinfín de cosas mas que aún pululan por mi cerebro  y a las que mis pobres meninges aun intentan encontrar acomodo y razón.

Pero, seamos condescendientes y benévolos: démosle cuartel  a la ilustre lumbrera que ha parido esta onírica procesión. Si nos esforzamos podemos encontrar sino una explicación si al menos un motivo a , como decía el ilustre Hidalgo de la Mancha “…la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece”

Diversión. Simple y llana diversión. Seguro que si entrevistamos a la organización del evento,  nos dirían algo del estilo a esto:

“..en ese desfile,  El Ayuntamiento ha querido crear un espacio lúdico en movimiento para solaz de la ciudad de Murcia y de todas aquellas personas que acuden a  esta nuestra ciudad que los  recibe animosa y con los brazos abiertos. Es por esto,  que el carácter abierto y ecuménico de la ciudad, de sus gentes y su clima, tiene en esta noche tan señalada para los murcianos, el máximo exponente de la diversión en su estado  mas puro.”

Como si lo estuviera viendo. Y mientras el portavoz de turno suelta estas bonitas palabras, detrás aparecen los rostros con expresión complaciente de varios asesores y palmeros finos que asienten y sonríen felices ante tan sesudo discurso.

Pero, vamos a ver buenas gentes. Si a mi me parece muy bien que la gente se lo pase bien. Si hasta puedo perdonar lo  inconexo y  “sin fuste” del asunto. De verdad que lo perdono. Y lo hago por la sencilla razón de que el personal lo que quiere es pillar una pelota y un pito aunque sea a costa de la salud y de la factura del dentista.  Hasta a eso he llegado a acostumbrarme. Paso con que la ciudad se convierta en un cenagal intransitable y  con  hedor a  pis añejo durante días. Paso con el hecho de que para poder llegar a mi casa tengo que emplear una hora de coche y además me encuentre en la portería a una pareja en pleno énfasis amatorio felacional (ya les hablare de esto otro día) No puedo luchar contra todo  esto , pero lo que no  estoy  dispuesto es  a consentir el mal gusto, lo zafio, lo hortera y lo cateto;  hay cosas por las que uno no puede pasar y mas aún, me niego a que se gaste el dinero de mis impuestos en según que cosas.

La carroza en cuestión, creo recordar  estaba patrocinada por una empresa de iluminación. En ella se disponían cinco señoras de inmejorable aspecto que disimulaban su desnudez con purpurina, lentejuelas y otros tantos abalorios adheridos a su cuerpo, incluida una especia de coquina o coquilla que a duras penas cubría la zona púbica (fino trabajo depilatorio ciertamente). Lo que ocurre es que no se si con los sudores propios del duro trabajo o por la escasa calidad del material adhesivo, una de las ninfas parecía tener serias dificultades en mantener pegado a su sitio el citado elemento, con lo que resultaba chocante el continuo gesto que hacia de llevarse la mano a la entrepierna para volver a recolocar el triangulillo.

Ay señor!!!. A esto hemos llegado. Y no es que yo sea un puritano que se escandalice con la desnudez de la mujer o que no encuentre atractivo el cuerpo de las señoras. Más bien todo lo contrario y no crean que no pocos disgustos me ha ocasionado esta afición  a lo largo de mi vida.  Pero es que, de verdad ¿Qué demonios pinta esto en medio de un desfile al que asisten miles de niños esperando recoger un pito? NADA, ABSOLUTAMENTE NADA y les voy a decir mas: si alguno de nuestros prohombres y próceres capitalinos creen que esto es justificable o tiene el mas mínimo sentido es que es tan cateto como el señor que a mi lado  y el de mi hijo berreaba y gritaba como un animal en celo ante la visión de semejante –y, repito textualmente- “carne”. Lo más triste del asunto, es que no era el único.

Luego vinieron los sardineros. Entrañables invasores de nuestra ciudad durante una semana y por los que profeso una especial admiración especialmente desde aquel  día en el que uno de ellos empujo a mi hijo y al que para su desgracia,  aquella mañana  llovía y yo llevaba un paraguas en la mano (je je);  pero esa es otra historia  que algún día les narraré junto a la de la eufórica pareja de mi portería.

Lo dicho: Murió la sardina y al buen gusto lo mataron.

 

 

 

 

lunes, 6 de abril de 2015


La Vieja Profesora.....el día después del "partido"

 

Me he abstenido esta mañana de enturbiar el buen sabor de boca que me dejan los besos de mujer y el café (sublimes y sencillos  placeres de la vida a los cuales ni sabría ni podría renunciar jamás) con una conversación futbolística acerca de lo que deparó y deparará el llamado “clásico” de nuestra liga.  Me niego a llevar más allá de lo indispensable una conversación acerca de este tema, lo que traducido a una franja temporal  nos da una media horita una vez terminado el partido. Reuso a hacer de palmero fino  de este espectáculo cuando ya de por si, resulta bochornoso ver a algunos de mis conciudadanos jaleando a estos alegres muchachotes  a la puerta de un juzgado del que salen de declarar acerca de las regularizaciones fiscales que sacan a la luz dinero sisado a las arcas publicas, ergo, a todos los españoles.

En cambio lo que si he hecho ha sido dedicar unos minutos de mi tiempo a departir con cierta analista acerca del resultado de las elecciones al parlamento andaluz. Si, ya se que igualmente puede destrozar el buen sabor de boca que dejan aquellas cosas que les he mencionado, hablar de políticos que igualmente se lo llevan crudo, al punto y pasado (en sus tres versiones a la vez algunos de ellos). No obstante considero mas oportuno  el tiempo empleado en hablar de estos otros  asuntos ya que al fin y a la postre  me afecta en mayor medida que las patadas, caños y fueras de juego de un jovenzuelo tatuado y con gomina que juega al futbol.

Esta mujer está dotada de una de las mentes más lucidas y preclaras que jamás he conocido. Si los cálculos no me fallan lleva ya casi cincuenta años impartiendo clases en esta Universidad (luego les diré cual por si quieren matricularse ustedes) .

Escucha muy atenta  mi exposición sobre la composición resultante del parlamento y los posibles pactos para la gobernación ya que ella, siendo ávida lectora y no menos atenta “escuchadora”  es poco de periódicos. Para mi sorpresa  no se siente en absoluto sorprendida ni incomoda  por el estancamiento del PSOE y el guarrazo del PP. No le parece digo de mención ni asombro. En lo que si se detiene es en la irrupción, alto y claro, de los muchachos y muchachas de Podemos.

Sostiene mi contertulia que no hay que hacer profundos y sesudos análisis acerca de las motivaciones intrínsecas y socioeconómicas del voto a  este partido. Basta con saber y conocer la pasta de la que esta hecha la gente de este país. Somos gente muy cortoplacista, muy de pan para hoy y hambre para mañana, muy de ande yo caliente y que al vecino o al país le vayan dando como al primo Fernando. Esta y no otra es la razón última del ascenso de mis amigos del “cuidado look descuidado”.

Me afano en hacerle ver que no, que no es así. Que otros grandes analistas, tertulianos y estudiosos del tema ponen sobre la mesa el profundo desencanto social, el hastio y la enorme brecha que se ha abierto entre la sociedad y la clase política de este país como razones mas que evidentes del ascenso de este país.

Y no, no la convenzo, es mas, me argumenta con poderosas e imbatibles razones su posicionamiento:

ire joven: esto no es nuevo. Eso de toda la vida es el voto del que no tienen nada que perder. A la gente en este país en el fondo le importa un rábano que le roben. Lo llevamos en la sangre, es mas, hasta somos capaces de pedir el cuello de un político mientras por bajocapa, le rogamos que nos coloque a un familiar o nos saque una paguita como sea. ¿ Y ahora la gente se ha dado cuenta de que este personal se está cachondeando de nosotros? ¿Ahora? ¿De verdad? Pues no. Lo saben y lo sabían, claro que lo sabían y  aún así hemos ido como borregos votarles, lo que pasa es que antes la gente ponía la mesa y claro como aquí somos muy de dame pan y llámame tonto, pues hemos ido haciendo como que no nos dábamos cuenta….pero en el fondo , con nuestro silencio, lo justificábamos.

Y ahora que ya la mesa está vacía, resulta que queremos que alguien nos prometa que la va a llenar y total como tampoco hay perspectivas de que estos que hay la llenen pues hala, a votar a los otros. Da igual que no haya de donde sacarlo (que si, que no se calienten, que Papa Estado llega hasta donde llega gestionado lo que previamente le hemos dado nosotros) y que en el fondo,  al final,  todos sepamos de donde lo van sacar; todo eso da igual, el caso es que de momento yo ya tengo respuesta a la ancestral pregunta hispana: 

- oiga, ¿Qué hay de lo mío?

Por en medio podemos decir poéticas tonterías sobre la Giralda o podemos tener amigos en Venezuela o podemos decir que estamos hartos de que se rescaten bancos con el dinero de todos, como si el dinero que hay en el banco no lo hubiéramos puesto ahí nosotros o no se lo debiéramos nosotros con nuestros prestamos.

Todo eso da igual. Lo mío ya se está cociendo y viene de camino. Ahí, ahí esta la clave.

Luego le he dicho que bueno, que vale pero que por ahí también hay gentes de cierto nivel académico y social que también los vota. Para eso también ha tenido respuesta: arde en deseos de ver como ganan,  a ver que cara se les queda cuando les empiecen a tocar los bolsillos.

Que joia la profesora, como me ha convencido. Hace mas unos cincuenta años que fundo esta universidad con mi padre y mantiene la teoría de que predicar no es dar trigo y ¿saben una cosa? , le ha ido la mar de bien.

Un día de estos les hablo de cómo arreglaba ella el país.

Ya verán ya, ya verán que risa.

 

 

 

 

martes, 31 de marzo de 2015



Tiempo


 


Debe ser el reloj biológico. Una mañana te levantas y así como quien no quiere la cosa empiezas a escucharlo. Primero te sientes desconcertado y luego, finalmente, te rindes a la evidencia. Ha empezado y  como si del zumbido de una mosca  veraniega y cansina se tratase, ya no te lo quitas de encima.


Tic, tac.

Tic, tac.

Al contrario de lo que sucede con el sexo opuesto, privados de la capacidad de procrear (gracias a Dios porque de lo contrario,  la continuidad de la especie se vería seriamente comprometida) nuestra deriva es radicalmente distinta. De repente nos ponemos nerviosos y nos damos cuenta “… ay misero de mi,  ay infelice,  apurar cielos pretendo….”  de que se nos acaba la munición en la pistola  del vaquero que está  pegando tiros,  ebrio de alegría y de whiskey,   en el salón del far west.  

Y entonces salimos corriendo desesperados y algunos casi hasta  desquiciados,  sin saber a donde acudir para presentar la queja correspondiente y como para esto no hay ventanilla alguna,  la mayoría acaban   preguntando por la dirección del gimnasio más cercano o  del concesionario Mercedes o diciéndole a cualquier chavalita que a ti lo que te pasa es que tu mujer no te entiende, o peor aún, marcándote una parrafada pseudo filosófica sobre el Carpe Diem para poder llevarte al catre a esa misma chavalita. Patético. 

Por desgracia para los que así acaban el recorrido es relativamente corto ya que la historia termina cuando en el gimnasio se te pone al lado un tiarrón de 20 años que después de pegarse tres veces en cinco minutos lo que tu te  haces a duras penas en media hora larga, aun va el tío y se hace unas pesitas para estirar un poquito al final, o en el semáforo se   para junto a ti ,  otro con la misma tía , el mismo coche y veinte o treinta años menos que tú.

Es por eso que siendo hombre de los de trienios acumulados sin saber a que huele un gimnasio (supongo que a flores salvajes del caribe no, eso seguro)  de los de ejercicio al aire libre esporádico y de los de cabeza bien amueblada para gastar dinero en según que cosas, aquel día en el que empecé a oír el sonido de mi reloj particular, tomé la decisión de imputar tiempos de la forma mas racional posible. Antes de nada un inciso. No desprecio en modo alguno el sudor empleado en ciertos ambientes;  de hecho tengo amigos que llevan toda un vida invirtiendo tiempo y dinero en preservar, conservar y ampliar su salud a través del ejercicio físico.  Es a estos y no a los otros, a  los que profeso especial admiración.

Aún así  y aunque percibido de forma distinta, a todos nosotros nos une mas que un mismo sentimiento, una misma sensación. Se nos acaba el tiempo. Y en respuesta a ese ataque repentino de esa cuarta dimensión que hasta ahora era nuestra aliada y amiga al mirarnos al espejo,  cada uno va haciendo lo que Dios o sus mayores o menores lumbreras  le dan a entender, pero todos guiados por la misma intención  ¡Qué alguien pare esto por Dios! ¡Que me devuelvan la entrada!...que no era esto lo que yo esperaba o como decía mi muy admirado Alfredo Landa en las Verdes Praderas: "Que m'he equivocao, coño, que m'he equivocao".

Pero claro, no todos somos capaces de arreglar el desaguisado de la misma forma y así como algunos pretenden forzar la maquinaria del reloj para que marque una hora distinta,  hay otros a los que nos da por afrontarlo con la serenidad propia de los años que vamos teniendo e intentar, no arreglarlo (no hay pegamento para esto amigo mío) pero si  convivir en paz con lo que se ha llegado a ser.  Y créanme, se puede y además de maravilla. Lo que para unos es un error, no es mas que un punto de partida para otros y así, como hizo el bueno de Don Alfredo en esa película que les ruego no se pierdan, acaban quemando el castillo de sus errores y comenzando de nuevo.

Después se trata de llevarse un puñado de esas cenizas en la mano para que no se nos olvide nunca  que en lo personal, siempre hay tiempo. Siempre. Todos los días hay que ponerse manos a la obra para volver a llenar nuestro tiempo de tiempos mejores. Es imposible ser lo que nunca hemos sido, pero si  conseguir la mejor versión de uno mismo.

Lo que pasa es que ahora, no se a ustedes pero por lo menos a mi si, me está asaltando la imperiosa necesidad de empezar a regalar pedacitos del tiempo que perdí.

Ya se que pensaran ustedes que es esta una intención harto rara y a priori de imposible cumplimiento, pero no, créanme, se puede  hacer o por lo menos se debe intentar,  aunque como seguramente algunos ya habrán comprobado, no suele ser un regalo bien recibido.

Lo que pasa es que solo con el paso de los años nos damos cuenta de todo ese tiempo que perdimos y es ahí cuando empieza la sonería de nuestro reloj, cuando ya le hemos dado tanta cuerda de errores que de repente  se pone a andar como un loco contando no hacia adelante sino hacia atrás, que es lo peor; y en vez de tomar conciencia de que tarde o temprano se ha de parar no compramos otro reloj mas grande, mas juvenil, mas moderno, o trasteamos el que ya tenemos hasta reventarlo  en un vano intento de que vaya hacia donde su natural tendencia mecánica le dice que tiene que ir, es decir, hacia adelante o lo que es peor, nos sentamos en un rincón a llorar por lo que se fue, por lo que ya nunca vendrá y sin hacer nada por lo que tenemos ahora. Nada.

Por eso quiero regalar trozos del tiempo que perdí.

Para que él sepa que me importa. Para que sepa que no hay que estar un minuto donde ni quieres estar  ni  quieren que estés, aunque te cueste lagrimas asumirlo. Que no hay que emplear ni un solo segundo en querer vivir los sueños de otros.   Que se puede dar la vida  por los tuyos, pero no tu felicidad. Que el tiempo cura heridas, pero no cambia a la gente. Que una hora con un libro entre las manos, no es una hora perdida,   es un escalón ganado en la vida. Que el tiempo empleado en viajar y aprender es la mejor inversión que puede hacer el alma humana.  Que no emplee su tiempo en glorificar a otros o  a sus causas,  sino a construirse las suyas propias.  Que en el trabajo, el mejor tiempo empleado  es aquel que te conduce a dignificarlo, sea cual sea; y que la honestidad, la decencia y la conciencia no son cuestión de tiempo en tu quehacer diario, sino de espacio.

….que aprenda de mí y no precisamente  por lo que he llegado a ser,  sino por lo mucho que no alcance distraído en tiempos ajenos y por  lo mucho más que me equivoqué.

Lo que pasa es que él me mira con cara rara. Y soy un rollazo de padre. Y no hay  quien me soporte. Y siempre estoy enfadado.  Y no “molo” nada, pero nada de nada. Y yo me quedo como un tonto con mi regalo lleno de buenas intenciones y de pretendidas claves y llaves de la felicidad entre las manos porque  él quería un juego de la play o de la wii o de algo parecido e igualmente inútil  me digan lo que me digan y le moleste a quien le moleste.

Que le vamos a hacer. Supongo que él tiene otros proyectos de inversión para su tiempo, o los tendrá. De todas formas no creo oportuno deshacerme de estos regalos. Los dejare por algún rincón. Sabré que mí tiempo ha estado bien empleado si algún día decide abrirlos.