martes, 6 de agosto de 2019

Nos vestimos como votamos


Nos vestimos como votamos….

Pues si señores. Especialmente en verano: nos vestimos como votamos. De forma poco reflexiva, egoísta y casi diría temeraria. Así se ven las cosas que se ven.
Pasamos por delante de cualquier tienda, nos quedamos mirando el escaparate petrificados, empanadilla total como dice mi hijo mayor;  de repente, como por arte de magia recibimos iluminación, no precisamente divina y catapunchinpúm, decidimos que eso que aparece ante nuestra mirada nos va a quedar  que ni hecho a medida. Por medio de no se sabe bien que extraño proceso mental, llegamos a la conclusión de que esas medidas, ese cuerpo y en definitiva, ese aspecto es el nuestro y por lo tanto, ya estamos tardando en entrar y hacer nuestro ese hábito.
Y claro, al resto de los mortales nos toca asistir al desfile infinito, patético y lamentable de bermudas con exceso de mollete culero asomando por la pernera deshilachada , piernas que mejor harían en vivir permanentemente encerradas en la largura de un pantalón  y que sin embargo prefieren exhibirse impúdicamente ataviadas con chancletas o camisetas con logos extraños que nos hacen creer que somos de lo mas “cool” que se ha visto por estos andurriales.
Lo mismo nos pasa con el voto. Ojala y fuera cierta esa afirmación de nuestros bien intencionados políticos y tertulianos que no cesan de aludir a una supuesta conciencia colectiva del español medio cuando ejerce su derecho al voto: “los españoles han decidido que quieren un gobierno de coalición” “los españoles han decidido mayoritariamente que quieren un gobierno progresista” “los españoles según las urnas, quieren un gobierno de centro derecha”.
A ver majetes. Cada uno de nosotros cuando se acerca el momento de depositar la dichosa papeleta lo hace mirando  ese escaparate y pensando que eso que le proponen, como el modelito, le va a quedar de maravilla. Nadie vota mirando de reojo la papeleta del fulano de al lado como los malos estudiantes en los exámenes . A ver que hace este y según haga, pues allá que voy yo.
No señores no. Si de verdad existiera esa supuesta consciencia colectiva, las cosas pintarían mejor para este país  nuestro que ahora se debate entre lo malo, lo regular y , ay Señor, lo que se nos viene encima. Habríamos pensando en el bien común y en apartar de la sociedad a aquellas ideologías que solo quieren aprovechar las propias reglas del  sistema para cargarse el propio sistema y convertirlo en un engendro dictatorial de los que que la historia  ha demostrado en más de una ocasión (algunas muy recientes) que solo conducen al dolor y a la miseria de toda una sociedad….incluidas, tarde o temprano,  las humildes personas que lo han aupado al poder. En pocas palabras, nos habríamos quedado con lo que de sobra sabemos, es lo que más le conviene no a nuestro aspecto, sino a lo que deben soportar los demás cuando nos miran;  o , como en este caso, lo que debe aguantar la peña cuando hemos votado siguiendo la regla del "ande yo caliente", por mucho derecho que tengamos a ello.
Pero así es la democracia amiguitos: nos permite vestir como majaderos y votar a un tío o una tía más majaderos aún que el aspecto que ofrecemos ataviados de según maneras.
Yo ahí lo dejo

Dedicado con todo mi cariño, a mi tío Ignacio. Ese hombre que ha tenido a bien privar al mundo de la visión de sus piernas en bermudas. Que grande eres “tito”.