martes, 15 de diciembre de 2015

Disculpen ustedes mi ausencia…si es que alguno me ha echado de menos; pero es que en los últimos meses hay alguien que me tiene ocupado la sesera y los tiempos, con sumo placer por mi parte, he de decir.
Y es que me he visto una cosa esta mañana que me ha empujado de nuevo a exponer mi humilde opinión sobre esto, aquello y lo de más allá, o sea, el debate de ayer.
Bueno. Pues resulta que me vengo caminando desde casa al trabajo como muchas mañanas por aquello de mover un poco este cuerpo que Dios me ha dado y la vida me ha dejado. En esto que me quedo mirando una valla publicitaria de estas que colocan “ad hoc” para el tema electoral; y digo bien cuando hablo de publicitaria, porque esto de la política nuestra se ha convertido más bien en un juego de slogans que de chicha, profundidad y argumento de lo hecho y por hacer. Pues eso, que me quedo mirando la cara sonriente de nuestros ilustres candidatos (nótese el sarcasmo) y me encuentro con que alguien a boli, ha escrito en uno de esos carteles la siguiente frase: “votatumadre”.
Sí señor. Visto como está el panorama político en este país, la opción de recuperar el viejo principio de derecho romano expuesto por Paulo “MATER SEMPER CERTA EST” es la más razonable y eficaz:  La madre siempre es cierta, conocida.  La madre, la que nunca falla, la que siempre está ahí, la que a pesar de nosotros y de nuestras bajas pasiones, sabe lo que nos conviene.
Supongo que ese humilde votante, hastiado ya de tanto discurso y tanta campaña, mareado de tanto trajín, ha vuelto cariacontecido la mirada a la cierta y segura presencia materna en busca de la paz y el sosiego que siempre se encuentra en su regazo, Y yo, permítanme, hago proselitismo de tal opción. Con dos cojones caballero o señora, aplaudo su decisión.
Solo les pido un momento de reflexión. Solo eso. Un momento de humilde, seria y profunda reflexión. No se puede seguir así. El espectáculo presenciado anoche fue solo calificable de bochornoso. Aparte de los que viven de esto, es decir, los de la casa de cada uno y los periodistas, agencias y medios  que tienen que llenar páginas y minutos alimentando a veces con cierta repugnante saña el enfrentamiento, los demás, nosotros, los paganini, nos podemos , no debemos dejarnos arrastrar por este espectáculo, decantándonos   incluso airadamente por defender representaciones y políticos así porque, para eso, para pelarnos como vecinas, ya estamos nosotros, la gente de la calle, de las empresas, los trabajadores y en definitiva todos aquellos que no nos dedicamos a vivir  de la política. Alguien que se postula a algo tan serio como presidir y dirigir los destinos de una nación, no puede caer tan bajo.
Insultar descarada y abiertamente al adversario, marear y tergiversar las cifras hasta convertirlas en un vulgar embuste para adaptarlas a la particular visión de la realidad y en definitiva lanzar el mensaje de “…vótame a mí porque, aunque corrupto, lo soy menos que mi primo el de enfrente”, es simple y llanamente insultar la ya maltrecha inteligencia de la gente por tantas leyes sobre educación aprobadas y desaprobadas según corra el viento cada cierto tiempo.
Y eso fue lo que hicieron los dos licenciados que anoche se pusieron cara a cara ante España. Pero lo más vergonzante es que los medios paniaguados (no se confundan, lo son todos, sin excepción) se permitan hacer encuestas de opinión sobre si fue este el otro o el de la moto, el que gano el puñetero debate. Pero esperen, esperen, como decía Porky en los dibujos de la Warner: ¡no se vayan todavía aún hay más! Ahora resulta que en realidad los que ganaron fueron los que no estuvieron. ¡toma ya! Si si, esos a los que algunos quieren hacer presidentes de algo tan serio como todo un país porque dan bonito y joven ante la cámara y nos hablan de tiempos nuevos o los otros que con la coleta al viento nos hablan de realidades paralelas en las que todo se arregla con cuatro citas literarias que suenan de maravilla o subiendo los impuestos a los ricos (defínase concepto rico según convenga) o a las grandes empresas (“pa motivarlas y que se queden aquí dando trabajo campeón).
Pues miren ustedes; pena penita pena de un país en el que, por poner un ejemplo, ya nadie habiendo nacido de las entrañas del franquismo, Don Adolfo Suarez, tiene la visión de un país en democracia y reconciliado y llama    al que está más en las antípodas de sus oponentes políticos, Don Santiago Carrillo, y le dice: oye socio, vamos a tomarnos un café porque así, no podemos seguir. No. Es mejor seguir peleando y tratando de imponer realidades inventadas, futuros ideales y tiempos nuevos que no lo son, arcadias felices que en el fondo no son más que cagadas bolivarianas sin recorrido, y en definitiva como decía la canción, un quítate tú, “pa” ponerme yo.
Lo más triste es que en medio, estamos nosotros mirando complacientes como mueven la cuerda y metiéndonos sonrientes a saltar su comba con sumo gusto. Bueno, no todos; hay un visionario que en estas elecciones va a votar a su madre.

Repito: con dos cojones. 

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