martes, 14 de abril de 2015


La sardina ha muerto….y el buen gusto también.

A ver como puedo decir esto sin ofender a nadie.

Dado que lo mío es explayarme con el boli y la tecla, voy a procurar no condensar en un par de vocablos todo lo que se me viene a la cabeza, porque de esa forma, ciertamente si que podría caer en la ofensa. Aunque bien mirado,  la descripción objetiva de lo contemplado, no puede considerarse tal.

A lo que vamos,  maestro, que nos liamos.

Tengo a gala proclamar doquiera que mis huesos van a parar, que aquí en Murcia, es el sitio donde mas oportunamente (que no mejor) se entierra a la sardina.  Cumplida la cuaresma y fiestas de  Semana Santa se acaba, o  mejor dicho años ha se acababa, la sacra obligación de consumir pescado en cumplimiento de lo así establecido por la Santa Madre Iglesia Católica. Es por tanto una más que acertada fecha la usada en Murcia,  puesto que se termina ya con la obligación de consumir pescado en ciertas fechas y puede el católico entregarse a los placeres de la carne…en todos sus sentidos. En otros lugares es de usanza enterrarla antes de la cuaresma,  cosa que no termino de entender si es para que una vez bajo tierra resulte imposible su consumo y por tanto no haya mas remedio que seguir consumiendo carne y consecuentemente quede así libre de pecado el que de tal forma obrase. Lo ignoro. De todas formas no es este el objeto de mi reflexión de hoy, es mas, me resulta indiferente incluso si el finado es una sardina, un boquerón o un bacalao noruego.

Aquí de lo que se trata es de saber, de dilucidar a través de que extraños procesos mentales puede un ser humano o un político (especies que aunque provenientes de un tronco común no necesariamente pueden ser coincidentes) llegar a la conclusión de que es acertado un desfile en el que campen juntos, la muerte, un cerdo gigante, una banda de gaiteros y cinco señoras en cueros.

No lo entiendo.Lo siento

No lo entiendo. Soy incapaz de encontrar el nexo de unión, el hilo conductor  entre todos estos elementos. El funeral de un clupeido, los gaiteros y las señoras en paños ausentes y todo ello unido  a la media hora larga de publicidad motorizada, gigantes y cabezudos, una banda de música rusa, un pastor de gansos con su correspondiente manada, zombis, unas majorettes polacas y como no las sempiternas bailarinas brasileñas; y ojo que me dejo en el tintero un sinfín de cosas mas que aún pululan por mi cerebro  y a las que mis pobres meninges aun intentan encontrar acomodo y razón.

Pero, seamos condescendientes y benévolos: démosle cuartel  a la ilustre lumbrera que ha parido esta onírica procesión. Si nos esforzamos podemos encontrar sino una explicación si al menos un motivo a , como decía el ilustre Hidalgo de la Mancha “…la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece”

Diversión. Simple y llana diversión. Seguro que si entrevistamos a la organización del evento,  nos dirían algo del estilo a esto:

“..en ese desfile,  El Ayuntamiento ha querido crear un espacio lúdico en movimiento para solaz de la ciudad de Murcia y de todas aquellas personas que acuden a  esta nuestra ciudad que los  recibe animosa y con los brazos abiertos. Es por esto,  que el carácter abierto y ecuménico de la ciudad, de sus gentes y su clima, tiene en esta noche tan señalada para los murcianos, el máximo exponente de la diversión en su estado  mas puro.”

Como si lo estuviera viendo. Y mientras el portavoz de turno suelta estas bonitas palabras, detrás aparecen los rostros con expresión complaciente de varios asesores y palmeros finos que asienten y sonríen felices ante tan sesudo discurso.

Pero, vamos a ver buenas gentes. Si a mi me parece muy bien que la gente se lo pase bien. Si hasta puedo perdonar lo  inconexo y  “sin fuste” del asunto. De verdad que lo perdono. Y lo hago por la sencilla razón de que el personal lo que quiere es pillar una pelota y un pito aunque sea a costa de la salud y de la factura del dentista.  Hasta a eso he llegado a acostumbrarme. Paso con que la ciudad se convierta en un cenagal intransitable y  con  hedor a  pis añejo durante días. Paso con el hecho de que para poder llegar a mi casa tengo que emplear una hora de coche y además me encuentre en la portería a una pareja en pleno énfasis amatorio felacional (ya les hablare de esto otro día) No puedo luchar contra todo  esto , pero lo que no  estoy  dispuesto es  a consentir el mal gusto, lo zafio, lo hortera y lo cateto;  hay cosas por las que uno no puede pasar y mas aún, me niego a que se gaste el dinero de mis impuestos en según que cosas.

La carroza en cuestión, creo recordar  estaba patrocinada por una empresa de iluminación. En ella se disponían cinco señoras de inmejorable aspecto que disimulaban su desnudez con purpurina, lentejuelas y otros tantos abalorios adheridos a su cuerpo, incluida una especia de coquina o coquilla que a duras penas cubría la zona púbica (fino trabajo depilatorio ciertamente). Lo que ocurre es que no se si con los sudores propios del duro trabajo o por la escasa calidad del material adhesivo, una de las ninfas parecía tener serias dificultades en mantener pegado a su sitio el citado elemento, con lo que resultaba chocante el continuo gesto que hacia de llevarse la mano a la entrepierna para volver a recolocar el triangulillo.

Ay señor!!!. A esto hemos llegado. Y no es que yo sea un puritano que se escandalice con la desnudez de la mujer o que no encuentre atractivo el cuerpo de las señoras. Más bien todo lo contrario y no crean que no pocos disgustos me ha ocasionado esta afición  a lo largo de mi vida.  Pero es que, de verdad ¿Qué demonios pinta esto en medio de un desfile al que asisten miles de niños esperando recoger un pito? NADA, ABSOLUTAMENTE NADA y les voy a decir mas: si alguno de nuestros prohombres y próceres capitalinos creen que esto es justificable o tiene el mas mínimo sentido es que es tan cateto como el señor que a mi lado  y el de mi hijo berreaba y gritaba como un animal en celo ante la visión de semejante –y, repito textualmente- “carne”. Lo más triste del asunto, es que no era el único.

Luego vinieron los sardineros. Entrañables invasores de nuestra ciudad durante una semana y por los que profeso una especial admiración especialmente desde aquel  día en el que uno de ellos empujo a mi hijo y al que para su desgracia,  aquella mañana  llovía y yo llevaba un paraguas en la mano (je je);  pero esa es otra historia  que algún día les narraré junto a la de la eufórica pareja de mi portería.

Lo dicho: Murió la sardina y al buen gusto lo mataron.

 

 

 

 

lunes, 6 de abril de 2015


La Vieja Profesora.....el día después del "partido"

 

Me he abstenido esta mañana de enturbiar el buen sabor de boca que me dejan los besos de mujer y el café (sublimes y sencillos  placeres de la vida a los cuales ni sabría ni podría renunciar jamás) con una conversación futbolística acerca de lo que deparó y deparará el llamado “clásico” de nuestra liga.  Me niego a llevar más allá de lo indispensable una conversación acerca de este tema, lo que traducido a una franja temporal  nos da una media horita una vez terminado el partido. Reuso a hacer de palmero fino  de este espectáculo cuando ya de por si, resulta bochornoso ver a algunos de mis conciudadanos jaleando a estos alegres muchachotes  a la puerta de un juzgado del que salen de declarar acerca de las regularizaciones fiscales que sacan a la luz dinero sisado a las arcas publicas, ergo, a todos los españoles.

En cambio lo que si he hecho ha sido dedicar unos minutos de mi tiempo a departir con cierta analista acerca del resultado de las elecciones al parlamento andaluz. Si, ya se que igualmente puede destrozar el buen sabor de boca que dejan aquellas cosas que les he mencionado, hablar de políticos que igualmente se lo llevan crudo, al punto y pasado (en sus tres versiones a la vez algunos de ellos). No obstante considero mas oportuno  el tiempo empleado en hablar de estos otros  asuntos ya que al fin y a la postre  me afecta en mayor medida que las patadas, caños y fueras de juego de un jovenzuelo tatuado y con gomina que juega al futbol.

Esta mujer está dotada de una de las mentes más lucidas y preclaras que jamás he conocido. Si los cálculos no me fallan lleva ya casi cincuenta años impartiendo clases en esta Universidad (luego les diré cual por si quieren matricularse ustedes) .

Escucha muy atenta  mi exposición sobre la composición resultante del parlamento y los posibles pactos para la gobernación ya que ella, siendo ávida lectora y no menos atenta “escuchadora”  es poco de periódicos. Para mi sorpresa  no se siente en absoluto sorprendida ni incomoda  por el estancamiento del PSOE y el guarrazo del PP. No le parece digo de mención ni asombro. En lo que si se detiene es en la irrupción, alto y claro, de los muchachos y muchachas de Podemos.

Sostiene mi contertulia que no hay que hacer profundos y sesudos análisis acerca de las motivaciones intrínsecas y socioeconómicas del voto a  este partido. Basta con saber y conocer la pasta de la que esta hecha la gente de este país. Somos gente muy cortoplacista, muy de pan para hoy y hambre para mañana, muy de ande yo caliente y que al vecino o al país le vayan dando como al primo Fernando. Esta y no otra es la razón última del ascenso de mis amigos del “cuidado look descuidado”.

Me afano en hacerle ver que no, que no es así. Que otros grandes analistas, tertulianos y estudiosos del tema ponen sobre la mesa el profundo desencanto social, el hastio y la enorme brecha que se ha abierto entre la sociedad y la clase política de este país como razones mas que evidentes del ascenso de este país.

Y no, no la convenzo, es mas, me argumenta con poderosas e imbatibles razones su posicionamiento:

ire joven: esto no es nuevo. Eso de toda la vida es el voto del que no tienen nada que perder. A la gente en este país en el fondo le importa un rábano que le roben. Lo llevamos en la sangre, es mas, hasta somos capaces de pedir el cuello de un político mientras por bajocapa, le rogamos que nos coloque a un familiar o nos saque una paguita como sea. ¿ Y ahora la gente se ha dado cuenta de que este personal se está cachondeando de nosotros? ¿Ahora? ¿De verdad? Pues no. Lo saben y lo sabían, claro que lo sabían y  aún así hemos ido como borregos votarles, lo que pasa es que antes la gente ponía la mesa y claro como aquí somos muy de dame pan y llámame tonto, pues hemos ido haciendo como que no nos dábamos cuenta….pero en el fondo , con nuestro silencio, lo justificábamos.

Y ahora que ya la mesa está vacía, resulta que queremos que alguien nos prometa que la va a llenar y total como tampoco hay perspectivas de que estos que hay la llenen pues hala, a votar a los otros. Da igual que no haya de donde sacarlo (que si, que no se calienten, que Papa Estado llega hasta donde llega gestionado lo que previamente le hemos dado nosotros) y que en el fondo,  al final,  todos sepamos de donde lo van sacar; todo eso da igual, el caso es que de momento yo ya tengo respuesta a la ancestral pregunta hispana: 

- oiga, ¿Qué hay de lo mío?

Por en medio podemos decir poéticas tonterías sobre la Giralda o podemos tener amigos en Venezuela o podemos decir que estamos hartos de que se rescaten bancos con el dinero de todos, como si el dinero que hay en el banco no lo hubiéramos puesto ahí nosotros o no se lo debiéramos nosotros con nuestros prestamos.

Todo eso da igual. Lo mío ya se está cociendo y viene de camino. Ahí, ahí esta la clave.

Luego le he dicho que bueno, que vale pero que por ahí también hay gentes de cierto nivel académico y social que también los vota. Para eso también ha tenido respuesta: arde en deseos de ver como ganan,  a ver que cara se les queda cuando les empiecen a tocar los bolsillos.

Que joia la profesora, como me ha convencido. Hace mas unos cincuenta años que fundo esta universidad con mi padre y mantiene la teoría de que predicar no es dar trigo y ¿saben una cosa? , le ha ido la mar de bien.

Un día de estos les hablo de cómo arreglaba ella el país.

Ya verán ya, ya verán que risa.