martes, 21 de agosto de 2018

Al carajo (con perdón)


Soy de la humilde opinión de que hablar de un tonto tiene dos posibles efectos secundarios. A saber:
1.      Es como darle cuerda a un muñeco,  con lo que animamos a dicho elemento a seguir con la matraca que le sustenta y da vida.
2.       En el caso de que además de tonto sea un petardo desoficiado con ínfulas de creaor, artista, político o vaya usted a saber que ocupación inflada curricularmente (esto se lleva mucho hoy en día) , lo que hacemos es robarle el tiempo y posibilidad de que corra a apuntarse a las listas del paro para que empiece a ganarse la vida  de forma mas o menos decente, honesta y sin dar por saco al resto de los mortales que tenemos que aguantar su  dinamismo en la reiteración de la tontería.
Miren ustedes que ha habido ocasión en estos últimos meses para darle vida al teclado: Que si moción de censura y lo que le cuelga, que si independentistas y lazos de coloricos , que si masters, que si congresos y lideres nuevos…en fin, un sinfín de opciones que ciertamente me tientan y animan a desahogarme y explayarme a gusto propio y cabreo ajeno; pero que les voy a decir, ando mas imbuido en temas de mas sustancia y preocupación vital que me sustraen, con mayor placer he de decir, a las ganas de ir mandando a tomar viento fresco uno a uno y en fila a india a la caterva de insufribles bocazas que nos crecen en este país como setas otoñales.
Pero no. Hete aquí que, como reza el dicho popular, “hace un magnifico día pero veras como viene algún tonto y lo jode” y, como no, el sujeto ha abierto su estupenda boca para soltar una perlita sin desperdicio alguno
A saber
Comisaría de policía de madrugada. Sujeto de origen magrebí, aunque para no ofender debo decir que con documentación del terreno. Oyes, que digo que quiero entrar. Agente que le dice que qué quiere. Sujeto que insiste. Agente que le deja entrar. Sujeto que saca cuchillo profiriendo gritos y alabanzas religiosas harto conocidas como consigna previa a un ataque terrorista y que se abalanza sobre el personal. Agente que tira de pipa y deja tieso al sujeto. Fin de la historia.
Pues bien. Una conocida tertuliana, de un conocido programa matinal, de una conocida cadena de televisión mantiene serias dudas acerca de la proporcionalidad de dicha actuación policial. Aduce este cerebro que alumbra las tinieblas mentales en las que estamos sumidos el resto de los mortales, que los agentes haciendo un correcto uso del  verbo “abatir” deberían haber disparado a órganos no vitales, lo contrario es usar eufemismos del verbo matar. Se basa para ello en la legislación penal vigente, la Ley General de Seguridad del Estado, y en diversas directivas,  directrices y recomendaciones europeas al respecto. Lo hace porque según expresa en comentarios posteriores: se niega a aceptar de forma “acrítica” la actuación policial.
Pues bien, yo no voy a usar eufemismos. Vete al carajo bonita. Repito: V-E-T-E  A-L  C-A-R-A-J-O.  Aquí este personaje   que por lo que parece tiene una solida formación en el campo de la actuación policial directa cuerpo a cuerpo, mantiene que estos policías deberían en apenas unos segundos haber valorado las intenciones de un tipo con un cuchillo, repito, gritando consignas religiosas como  poco inquietantes. Una vez hecha esa valoración, sopesar la proporcionalidad entre el hecho de que ellos portaban armas de fuego y el pobrecito desquiciado no y por tanto lo suyo hubiera sido compeler a este buen hombre, amablemente eso si, a que depusiese su actitud;  y ya por último y una vez recorrido todo el “iter” anterior, apuntar y disparar con suma precaución a ser posible al cuchillo o como mucho a la uña del meñique de la mano izquierda , salvo en el supuesto de que el individuo hubiese sido zurdo, en cuyo caso habría que haber introducido esta nueva variable en medio de toda la ecuación cognitiva anterior.
¿y todo ello por qué? Pues porque la actuación policial nunca jamás de los jamases , ha de ser tomada ni asumida de forma acrítica. ¡Ole mi niña que arte mas grande!
Mire usted señora mía. El día en el que usted se enfrente cara a cara a la miseria, al horror , a la violencia desmedida, a la muerte en directo y a todas esas cosas a las que policías de todo el mundo se han tenido que enfrentar a causa de esta barbarie llamada terrorismo islámico , hasta ese día, entonces , no estará usted capacitada no ya para poner en tela de juicio, sino tan siquiera para hablar  de los resultados de dichas actuaciones. Desde la comodidad de un sillón es como poco  miserable hablar de eufemismos del verbo abatir cuando tu lindo cuerpo serrano no ha tenido a pocos centímetros a un animal a punto de clavarte un cuchillo hasta el fondo del alma. Es ruin, dejar caer así como deslizando en un “yo no digo pero digo” , que esos dos policías podrían haber actuado de forma diversa   como resultado de una decisión que tenían y que por desgracia tienen que tomar en apenas unas decimas de segundo. Si te parece así como por ir rematando el tema, les quitamos las armas de fuego y se las sustituimos por tirachinas y en lo que van cargando y tensando el artefacto igual les da tiempo a pensar si deben o no disparar a sujetos como este. O no, espera, aún mejor, les damos un monopatín como el que blandió aquel chaval en Londres para defender a otro ser humano derrotado ya en tierra  antes de caer  abatido como dice usted,  por el maldito cuchillo de otra bestia como este .

Repito: vete al carajo bonita...al carajo

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